CENTROAMÉRICA

     El Plan de Desarrollo Integral (PDI) para Centroamérica, es una estrategia del imperialismo estadounidense que usa como punta de lanza a México, para atenuar la migración vinculándola “al desarrollo sostenible y la paz”, según su proyecto, que de fondo tiene como objetivo mantener la dependencia económica y política de la región al imperialismo estadounidense, regulando según las necesidades de su mercado laboral-migrante, que seguirá administrando la pobreza, manteniendo la corrupción institucional y combatiendo la lucha de los pueblos que se oponen a los proyectos extractivistas y de saqueo de los recursos naturales en curso en estos países de Centroamérica. 

     Pretenden imponer 114 proyectos que cuestan 45 mil millones de dólares, que el imperialismo pretende descargar en las economías de la región con su respectivo aporte y que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) promueve como una panacea para atacar el problema en “sus causas” como pregona Obrador y que en realidad no ataca, más bien alimenta y profundiza. En lo inmediato se pondrán en marcha 32 de los proyectos prioritarios, donde 4 son para México y están garantizados hasta el 2024 (final del sexenio de Obrador). Por el momento los fondos aportados son de los Estados participantes, pero se espera contar con la aportación del sector privado, la burguesía Centroamericana no sacrificará su inversión en este proyecto hasta que no se garantice una ganancia redituable para ellos. 

 

     Advierte la Cepal que este proyecto es importante y debe aplicarse a la brevedad porque hay riesgos de caída en la economía regional misma que ha tenido un estancamiento de 10 años y que “agudizará la desigualdad”, que es el problema de fondo, no la pobreza, afirmó.

     En esta empresa regional del imperialismo estadounidense, el Gobierno de México de Andrés Manuel López Obrador se quiere convertir en el gran contenedor-regulador de la migración y la seguridad regional que sirva también a las burguesías regionales para paliar la depresión y crisis económica en puerta.

 

NICARAGUA

     Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo tomaron posesión como presidente y vicepresidente de Nicaragua, después de las pasadas elecciones presidenciales en las que resultó ganadora su fórmula, según los cómputos oficiales. Daniel Ortega ocupa su cuarto mandato consecutivo y el segundo con su esposa como vicepresidente. Elecciones que tuvieron una fuerte confrontación con la derecha nicaragüense-proestadounidense y donde importantes sectores populares no participaron para legitimar un gobierno de continuidad capitalista al servicio del imperialismo ruso.

     En el contexto del triunfo y ahora de la toma de protesta, Estados Unidos y la Unión Europea impusieron nuevas sanciones económicas y políticas contra el reelegido gobierno y siguieron advirtiendo que seguirían “luchando” por la defensa de la democracia en Nicaragua.

     El régimen de la pareja presidencial nicaragüense, seguirá manteniendo una política económica que visiblemente se opondrá a EE.UU., pero que está beneficiando a una nueva burguesía que se cobija con la protección rusa; al pueblo solo paliativos y represión para mantenerse gobernando. En el terreno Internacional Nicaragua cuenta además con el respaldo de Irán, China, Cuba, Venezuela, Bolivia y México (donde Obrador impuso a su canciller Ebrard estar presente en la toma de posesión, cuando este había decidido no hacerlo).

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Por PCMML

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