Trabajadores de la educación preparan defensa de la voluntad popular | Conclusiones de la II Conferencia Nacional Ordinaria de la Unión de Trabajadores de la Educación

La grave crisis general que vive el modo de producción capitalista imperialista, tanto a nivel internacional como nacional, con algunos breves intervalos de débil recuperación para luego recaer en nuevos períodos de crisis, cada vez de mayor profundidad y duración, cuyos efectos son descargados sobre la clase trabajadora y los pueblos provocándoles mayores niveles de explotación, pobreza y miseria, sólo podrán ser resueltos mediante la violencia revolucionaria de las masas explotadas y la toma del poder político, bajo la dirección de la clase obrera en estrecha alianza con el campesinado pobre.

La reforma educativa, como es del amplio conocimiento de la mayoría del magisterio nacional, de los padres de familia, de investigadores e intelectuales progresistas; es una reforma de corte administrativo y laboral para eliminar la plaza base, el derecho a la pensión por jubilación y acabar con el papel del sindicato como instrumento para la defensa de los intereses colectivos de la clase trabajadora. Aún cuando dicha reforma y la evaluación punitiva como su punta de lanza han fracasado, para lo cual el gobierno a través de la Secretaría de Educación Pública, mediante una costosísima campaña mediática sostiene que la reforma va viento en popa, porque camina de común acuerdo con los gobiernos de los estados y con los charros del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, para obligar a los maestros de base a la aceptación de la evaluación punitiva, quienes en su mayoría, acostumbrados al control oficial y sindical, acuden a firmar su sentencia de muerte o de plano al paredón.

Sin embargo en la mayoría de los estados donde gobierna el PRI ha llegado el momento de pasar a la ofensiva por parte de los trabajadores de la educación, por lo que se hace necesario pasar revista de nuestras condiciones de unidad y organización y avanzar junto al pueblo organizado en el desarrollo de las siguientes tareas:

Continuar fortaleciendo a la CNTE como la organización de combate de los trabajadores de la educación en lucha contra las reformas estructurales.

Seguir impulsando desde los contingentes en que nos encontramos, la incorporación de la CNTE a todos los esfuerzos por alcanzar la unidad del movimiento popular, es decir el Frente Único de Lucha.

Ante el proceso electoral reconocemos que, las elecciones no resuelven los problemas del pueblo, millones de trabajadores inconformes contra la política del régimen y ante un eventual fraude electoral que ya preparan los oligarcas con la militarización del país, tenemos que tensar todas las fuerzas para la defensa de la voluntad popular ya que, incluso, sólo la movilización de la clase trabajadora y los pueblos podrá parar en seco el fraude y la militarización.

Impulsar con todas nuestras energías en los contingentes de la CNTE y en el magisterio no organizado la necesidad del estallamiento del Paro Indefinido como la ofensiva organizada para tirar las reformas estructurales y la educativa en particular, brazo con brazo y codo con codo con los padres de familia y todos los sectores organizados del pueblo. Este paro nacional deberá superar la fuerza alcanzada por los paros de 2013 y 2016.

Este artículo es parte del Vanguardia proletaria No. 520 del 15 al 31 de enero de 2018.

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